Por Matías Muñoz

Nuestro país vive complejos días de agitación social y protestas que no cesan. Las demandas de la sociedad se han agudizado y la ineficiente y escasa respuesta del gobierno, junto con la fuerte represión que se vive a lo largo del país han provocado la reacción de diversos sectores y actores de diversos ámbitos.

El mundo del fútbol no ha estado ajeno y diversos futbolistas y deportistas se han hecho parte de las demandas con mensajes de apoyo.

Desde el SIFUP hasta Gary Medel, Esteban Paredes y Fernanda Pinilla se han mostrado a favor de las manifestaciones pacíficas. Sin embargo y a lo largo de la historia, son variados los futbolistas que han utilizado su posición de privilegio e influencia para destacar y tomar postura.

Caszely versus el dictador
No hace mucho y en plena dictadura militar, una joven promesa de 23 años debutaba en el Levante español. Se trataba de Carlos Caszely, quien tras su paso goleador por el fútbol español se enfiló hacia nuestro país para unirse a la Selección Chilena que jugaría el Mundial de Alemania ’74, quienes serían despedidos y homenajeados por Augusto Pinochet en una tensa ceremonia.

Caszely ya en suelo chileno conocería de cerca los horrores de la dictadura: su madre había sido detenida y torturada pocos días antes. En plena ceremonia, el dictador saludaba a cada uno de los integrantes del plantel. Caszely de temple duro e inmutable cruza sus manos en su espalda, aprieta fuerte y le niega la mano a Pinochet.

El hecho pasa inadvertido, pero luego es considerada uno de las mayores humillaciones públicas siendo reconocido en el documental “Los rebeldes del fútbol”.


La democracia según Sócrates
Médico y futbolista profesional, Sócrates Brasileiro Sampaio de Souza Vieira de Oliveira se transformó rápidamente en uno de los íconos de la Selección de Brasil y del Corinthians.

Su estilo único lo transformó en uno de los mejores jugadores de su época y su compromiso y militancia dotó al fútbol de herramientas contra la dictadura.

Ya en el Corinthians y junto a otros jugadores, impulsó la denominada “Democracia Corinthiana”. Este movimiento pretendía instalar la autogestión en el club a través del voto igualitario entre jugadores, directivos y trabajadores del club. Todas las decisiones se decidían democráticamente.

El club fue parlante y canal para protestas contra la dictadura
donde las camisetas exhibieron lemas como “Elecciones ya” o “Yo quiero votar para presidente”.

Tan fuerte era la militancia de Sócrates que en una entrevista declaró que la mayor influencia para fichar por la Fiorentina en 1984 fue poder leer a Antonio Gramsci en su idioma original.

Drogba y el fin de la guerra
Con la Selección de Costa de Marfil al hombro y figura de uno de los mejores Chelsea que se ha visto, Didier Drogba destacó en la cancha en más de una ocasión.

Mundialista y multicampeón, el delantero jamás se olvidó de su origen y su incansable lucha al lado del pueblo rápidamente lo transformaron en figura, pese a tener que escapar de su país
apenas a los cinco años de edad.

Como embajador de la ONU se hizo parte de obras caritativas, contribuyó a la construcción de un hospital para niños en su ciudad natal y fue capaz de detener una guerra civil.

Tras un violento golpe de Estado que dividió al país, Costa de Marfil se encontraba en una guerra civil que cobró la vida de más de 400 personas.
En 2005 y tras vencer 3-1 a Sudán, la Selección encabezada por Drogba se clasificaba por primera vez a un mundial.

Fue en ese momento y a través de las cámaras de televisión, el capitán se dirigió al país: “Ciudadanos de Costa de Marfil (…) pedimos de rodillas que se perdonen los unos a los otros. Un gran país como el nuestro no puede rendirse al caos. Dejen sus armas y organicen elecciones libres”.

El mensaje fue tan potente que el país acordó un cese al fuego y ya en 2006, Drogba regresaba al epicentro del conflicto, premiado como el mejor futbolista africano.

En la ciudad de Boauké, pidió personlamente el fin de la guerra y organizó un partido que uniría en tribunas a ambos bandos. El poder del fútbol y su influencia hicieron “renacer” a Costa de Marfil gracias a la voluntad de uno de sus mejores jugadores de fútbol.

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