Por Álvaro Donoso 

Lejos de la alarma por el coronavirus, hay un olvidado futbolista que también debe estar prefiriendo el aislamiento voluntario. Se trata de Saido Berahino -jugador de origen burundés-, quien militó durante varios años en el fútbol de Inglaterra, país en el cual pudo obtener la nacionalidad, jugar por las selecciones juveniles e incluso, ser nominado al combinado mayor en 2014, eso sí, sin llegar a sumar minutos en cancha.

El debut goleador de Berahino en la Premier League parecía anticipar una carrera promisoria. Jugando para West Bromwich Albion, le anotó al United nada menos que en Old Trafford, en el triunfo por 2-1 de su escuadra en septiembre de 2013. Años después, vestió la camiseta de Stoke City, ante el pedido expreso del entonces entrenador Mike Hughes, pero su derrotero exhibiría solo un tanto en 35 partidos, además del descenso al Championship en 2018.

En esa misma época, Saido compensaba la puntería que no mostraba en la cancha con su vida personal. En mayo de 2017, nació Costa, su primera hija, fruto del vínculo -por entonces ya terminado- con la modelo Stephania Christoforo, quien lo dejó a comienzos de ese año al enterarse de la relación paralela que mantuvo con Chelsea Lovelace.

Dicha infidelidad dejó, a su vez, otro nacimiento: Aniya Marie, quien llegó al mundo con solo dos semanas de diferencia respecto a Costa. Cabe señalar que el actual jugador del Zulte Waregem belga ha sido registrado legalmente como el padre biológico de ambas.

Pero como si la historia no fuese ya lo suficientemente insólita, por estos días apareció el testimonio de otra mujer que dio a luz a una tercera criatura, nacida en el mismo centro hospitalario que Aniya Marie, con apenas dos días de diferencia. La madre, enfermera de profesión, reclama actualmente la paternidad de Berahino por vías legales, con lo que el jugador de 26 años completaría un registro digno de un guión de La Rosa de Guadalupe.

Créditos: Libertad Digital

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