Por Samuel Ferreiro | @samuelferreiro

Rudy Gobert, pívot del Utah Jazz, era un tanto escéptico respecto a la gravedad del COVID-19 cuando el brote empezó a expandirse en el mundo.

El francés incluso llegó a bromear, tocando los micrófonos de la prensa durante una de las últimas conferencias previo al receso de la NBA, cuando la recomendación era precisamente la opuesta.

La broma la explotó en la cara a Gobert, quien días después dio positivo por el virus. Para colmo, contagió a su amigo y compañero de equipo Donovan Mitchell. Según los reporteros norteamericanos, Mitchell habría cortado a Gobert de su lista de amigos luego de este incidente y el futuro del dúo dinámico de Utah se veía en peligro.

Pero toda la especulación fue aclarada por el propio Mitchell. El escolta admitió que la relación se enfrió en ese momento, pero que “ahora estamos bien, listo para salir a competir (…) Intentaremos recuperar de nuevo el mejor nivel de juego, que es lo que importa. Nuestro positivo ya forma parte del pasado. Es historia”, aseguró.

Gobert, por su parte, sigue sin recuperarse al cien por ciento. En una entrevista concedida a fines de junio, el poste afirmó que algunos síntomas persisten. “El sabor regresó, pero el olfato no está al ciento por ciento. Puedo oler olores, pero no desde lejos. Hablé con especialistas y me dijeron que el proceso de recuperación puede tardar un año”, contó resignado.

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