Por Ornella Schiappacasse / @osmaldini

Las mujeres han sido las protagonistas estos últimos años por sus insaciables ganas de querer emparejar la cancha. Y es que a lo largo de la historia, se han visto marginadas por diversos prejuicios sociales que las obligaron, en muchas ocasiones, a quedarse fuera de sus grandes anhelos.

La antofagastina Arami Silva, ex seleccionada nacional de rugby, es una de las mujeres que tuvo que pasar por los cuestionamientos de distintas personas, debido a su interés de dedicar su tiempo y esfuerzo a un deporte que es catalogado ‘‘para hombres’’. Sin embargo, las situaciones adversas que vivió a lo largo de sus 40 años, hoy la llevaron a ganarse un lugar en el directorio del ente más importante del deporte de balón ovalado a nivel nacional, como Directora de Rugby Chile, además de ser ecóloga marina y madre.

Los inicios de una historia de amor sin fin

Su pasión por los deportes, recuerda Arami, siempre estuvo presente. En el colegio, desde enseñanza básica participaba activamente en los talleres que impartía su centro educacional, en fútbol cuando era más pequeña o basketball en su paso a primero medio. Pero para llegar a su amor por el rugby, debemos adelantarnos a la época universitaria, cuando decidió con sus amigas ingresar al taller deportivo de rugby que impartía la Universidad de Antofagasta. Su físico, “como el dedo meñique de la mano”, no fue un obstáculo para entrar a un deporte que en ese entonces era poco conocido en Chile y donde sólo cuatro zonas a nivel nacional gozaban de la actividad de origen inglés: Copiapó, La Serena, Temuco y Antofagasta.

Como club universitario, no se demoraron en sumar logros y comenzaron a cosechar victoria tras victoria en los partidos que en ese entonces, contaban con 15 jugadoras en cancha (ahora son sólo 7 por lado). Como equipo, se generaba un ambiente ganador y motivador, sin embargo, la camiseta que llevaban puesta no era más que un pretexto para poder jugar y divertirse.

RUGBY Y FUTBOL AMERICANO DE ANTOFAGASTA: RUGBY FEMENINO

El fútbol era la prioridad para una universidad que nunca impulsó el respeto necesario hacia las rugbistas, fomentando un enfoque inequitativo a nivel de recursos. La escasa infraestructura y la poca identificación con la institución provocó que este grupo de mejores amigas apostará a la realización de sus sueños, pero lejos de la institución académica y es así como comienza la historia de las Garumas de Antofagasta, una de las escuadras más relevante del rugby femenino nacional.

Es que hay un plus en esta iniciativa, que es descrita por la propia ex capitana de la selección, quien encabezó los anhelos de ese clan de amigas, que buscaban hacer lo que realmente les hacía feliz. Ese don las llevó a conseguir con la Municipalidad una cancha de pasto natural en desuso y convertirse en el único equipo de rugby en Antofagasta que entrenaba en esas condiciones, marcando un hito a nivel nacional, en relación con otros planteles femeninos.

RUGBY Y FUTBOL AMERICANO DE ANTOFAGASTA: RUGBY FEMENINO

La primera Selección Femenina

Las buenas noticias para las aficionadas de esta disciplina no acabaron ahí, porque el 2001 pasaría a la historia por la realización de la primera convocatoria de una selección nacional de rugby, la cual consideró en sus dos primeros años a un gran número de jugadoras de la ciudad nortina. Arami, quien recuerda con orgullo y nostalgia aquella época, estuvo 11 años (2001-2012) representando a su país con variadas participaciones en torneos internacionales, incluido el histórico tercer lugar en el Sudamericano disputado en 2011, que es el mejor puesto que ha obtenido un combinado nacional en este tipo de certámenes.

No obstante, la vida de la ex capitana de la selección se volvió un poco más compleja cuando dio comienzo a su vida laboral, situación que le impedía adecuar sus vacaciones con los campeonatos de rugby, además de sus deseos de ser madre. En 2011, una larga lesión le permitió aprovechar el tiempo para poder tener a su primer hijo, quien desde los seis meses ya era testigo del torneo internacional Valentín Martínez, desarrollado en 2012 en Montevideo y que fue el escenario de la última participación de su madre como líder del combinado nacional.

De estandarte en la Selección a capitana en Rugby Chile

Una vez retirada del deporte de alto rendimiento en 2012, surgieron nuevos desafíos para la nortina que marcó su nombre en el rugby nacional. Con esfuerzo, dedicación y amor, había logrado compatibilizar el deporte, su profesión y ahora a su familia; sin embargo, le llovieron oportunidades para poder mirar el rugby desde otra perspectiva, en este caso, en la directiva de Chile Rugby.

No era algo fácil, porque Arami ya no estaba sola, contaba con este ‘‘pack’’ como ella le llama, donde están sus hijos y su pareja. Pero ellos se volvieron sus cómplices en esta ruta y la acompañan en todas, desde las reuniones directivas hasta los viajes que se hacen por el club. A pesar de la exigencia de este cargo, ella tiene un objetivo muy claro, que es ‘‘emparejar la cancha’’.

Las metas y propósitos con los cuales comienza esta nueva etapa en la vida de la oriunda de Antofagasta están más que claras. Y es que los prejuicios estaban latentes apenas se formó el nuevo directorio del rugby nacional, porque sólo era ella con otros ocho hombres, como responsable del área femenina, no obstante, su rol en el juego va mucho más allá y es su responsabilidad en reducir la brecha del desarrollo deportivo.

Una de sus principales labores como directora es ir mejorando lo que, según Arami, es una incultura deportiva a nivel nacional, enfocada netamente en los resultados más que en el progreso deportivo integral de los protagonistas. ‘‘La mirada que yo vengo a entregar, no es la mirada de la mujer, es la mirada de una persona regionalista que le costó demasiado llegar hasta donde llegó y que ojalá que en el momento que estoy yo ahora, al de abajo no le cueste todo lo que me costó a mí’’, asegura Silva.

Hoy por hoy, y a pesar de los grandes hitos que ha marcado la ex rugbista en el deporte nacional, sigue luchando para que se cambie el chip de una sociedad, que según ella, está marketingizada. A través de su cargo en la directiva, pretende incentivar el desarrollo deportivo, acabar con la competencia negativa y trabajar en sinergia con todos los entes relevantes, con el fin de lograr que las disciplinas de juego, sin excepción alguna, sean organismos generadores de vínculos emocionales que le permitan a las personas encontrar ese algo que les hace feliz, y es lo que está fomentando en su club, el cual actualmente cuenta con categorías minis, juveniles y adultas.

Créditos: El Deportero / Rugby y Fútbol Americano de Antofagasta

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